De la película al ballet…
De la película al ballet…
15 Jul 2010
De la película al ballet…

Una de las motivaciones que me llevó a aceptar el proyecto de convertir en un espectáculo de danza la película “Les Enfants du Paradis” fue el potencial y la magia que había en la trama del film. En este título de culto del cine francés se mezclan de forma desconcertante el público, los actores, el teatro, las bambalinas, el universo escénico, la realidad y la ficción. Todo ello, unido a la posibilidad de presentar el espectáculo en el Palais Garnier, con todo su esplendor, bastó para que me entusiasmara la idea nada más proponérmela. El viejo teatro de ópera, con su gran escenario, sus butacas y ese hall coronado por la escalinata de mármol, eran tan análogos a los decorados de la película que no me podía resistir a utilizarlos en mi obra.

Visionando una y otra vez el DVD me di cuenta de que la película estaba casi coreografiada… las escenas corales, la muchedumbre moviéndose en las calles, podían dar lugar a increíbles dúos, tríos, grandes grupos, casi como en un ballet clásico, con movimientos que permitieran al espectador adentrarse en el mundo de “Les Enfants”.

 La complejidad de los personajes, su rico mundo interior estaban muy desarrollados en la filmación, pero me planteaban el reto de transcribir esos diálogos, esas relaciones tan intensas al mundo de la danza y la expresión corporal. Fue un trabajo difícil pero muy gratificante ir creando imágenes que dieran información al espectador de los protagonistas… al igual que en la película, utilizamos las contrastadas personalidades, de forma que quedara claro quiénes eran los buenos, los malos, los pobres, los ricos, los artistas, los burgueses, los enamorados, los insensibles… haciendo que cada uno se moviera y se expresara de una forma personal e irrepetible.

Sin intentar copiar o reproducir la sutileza y la brillantez de los diálogos de Prévert, vi que era posible transportar este fresco popular, este poema mágico sobre el amor sin ataduras, manteniendo el perfume de la película, ese “realismo-romántico” tan utilizado por el dúo “Carné-Prévert”, al universal lenguaje de la danza.

Es evidente que impone mucho respeto llevar a un escenario una película de culto como “Les Enfants du Paradis”, sin apartarse del libreto original y siguiendo las indicaciones de los autores, pero a su vez la historia es tan brillante que me permití ciertas licencias que dieron vida cada noche de función al mágico mundo de la película de Prévert.

 José Martínez

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