Coreógrafo
20 Jun 2010
Mi Favorita

(…) una coreografía de José Carlos Martínez, un cartagenero que ha llegado a estrella del señalado ballet, en la que sin perder la compostura (maravillosos y comunicativos “pas de deux”) nos demostró que las notas clásicas pueden entrar en una partitura infinita, que se puede jugar con ellas. Así lo hizo Martínez, y de forma muy ingeniosa y brillante.

Levante , el Mercantil Valenciano
Enrique Herreras

 

(…) la palma de oro de la mejor producción recae sin duda sobre Mi Favorita de José Martínez. El bailarín estrella pasó al otro lado de la rampa para crear un ballet cómico y dinámico sobre música de Donizetti. Su vocabulario clásico está lleno de alusiones y gags. Mi Favorita se beneficia de un vestuario encantador y cómico (tutú de pimientos rojos o de plástico transparente !) imaginados por la estrella Agnès Letestu. Y los diez felices intérpretes son tan buenos bailarines como actores (…)

Le Figaro
René Sirvin

 

Los jóvenes bailarines de le Opera

(…) Es después de la pausa cuando disfrutamos de lo mejor (…) « Mi Favorita » de José Martínez. Este ballet divertido burbujea como el buen champán francés. Hace referencias al repertorio, y tiene una gran variedad de citaciones que nos llevan hacia una danza alegre. La juventud y la felicidad de once intérpretes explotan deliciosamente una coreografía refrescante. (…)

Danser
Jean-Claude Diénis

 

Jóvenes bailarines de la Opera de París

Con su primera coreografía José Martínez ha logrado una obra brillante matizada de humor discreto, del cual ya habíamos hablado de su mérito en el momento de su creación el año pasado en Roissy-en-France (ver ImagiDanse del 27 de Mayo 2002). Mélanie Hurel, Isabelle Ciaravolla, Dorothé Gilbert, Bruno Bouché, Alessio Carbone y Nicolas Paul fueron en ese entonces los excelentes intérpretes. Para el Palacio Garnier, José Martínez ha hecho sus últimos toques para cinco parejas. Sobre músicas de Donizetti, el bailarín estrella a concebido un ballet de forma clásica, perfectamente estructurado, divirtiéndose a imitar a algunos coreógrafos célebres, de Perrot a Forsythe pasando por Petipa y Balanchine, esmaltando su propósito de gags divertidos. Las variaciones son virtuosas, notablemente la de Simon Valastro y las placenteras intervenciones de Florian Magnenet, como los solos de Séverine Westermann en tutú plástico brillante, de Charline Giezendanner en aro de crinolina, de Pauline Verdusen con largos pimientos rojos en la cintura, y de Miho Fujii, Gisèle fugitiva. Los diez artistas actúan y bailan con una convicción alegre. El ballet se beneficia de vestuarios sublimes de color púrpura o insólitos como los descritos anteriormente, imaginados y realizados por Agnès Letestu, con tanto gusto y espíritu. En fin José Martínez empuja el humor hasta el saludo final, con el vuelo de Sílfide et bailarín tomando la pausa de la Petite Danseuse de 14 años de Degas! Simples guiños, pero sútiles. La reconversión de José y Agnès está asegurada el día en el cual ellos dejen de bailar, pero de aquí a entonces, esperamos tener frecuentemente la ocasión de aprovechar de su fructuosa asociación creadora.

René Sirvin

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